
110 años de camino compartido
Juntos caminamos en comunidad



Hacer memoria del camino recorrido es clave para abrir puertas hacia el futuro.
Por eso, queremos compartir los orígenes y la evolución del Colegio Marista Manuel Belgrano, una historia marcada por la vocación educativa y el espíritu de San Marcelino.
– 1916 –
El 2 de enero de 1916, un pequeño grupo de Hermanos Maristas dio vida a un sueño que, con el paso del tiempo, se transformó en una gran obra educativa. En una casa quinta del barrio de Belgrano, en la Ciudad de Buenos Aires, con apenas cuatro alumnos y bajo la dirección del Hermano Sixto, se abrieron por primera vez las puertas del Colegio Manuel Belgrano.
Lo acompañaban los Hermanos Enrique María, Damián Augusto, Cleto y Odérico, quienes, con profundo espíritu misionero, sentaron las bases de un proyecto que, 110 años después, sigue iluminando el camino de miles de estudiantes.
La comunidad educativa creció con rapidez y, en 1920, guiada por el Hermano Pedro Gabriel, el colegio se trasladó a su sede actual en la calle La Pampa 2226. Allí, en la histórica casona conocida como El Chalet, comenzó una etapa de expansión académica, espiritual y edilicia que fue consolidando su identidad.
Primeros Años
Una comunidad que se multiplica en fe, educación y compromiso.
Desde sus primeros años, el colegio trascendió las fronteras del aula: fue lugar de encuentro, de formación espiritual, de servicio y solidaridad. Nacieron allí un sinnúmero de actividades que expresan un estilo de acompañamiento cercano y comprometido con las familias.
La historia institucional se entreteje con momentos emblemáticos, como la celebración de las Bodas de Plata en 1941, la inauguración del mástil monumental y el ala nueva sobre la calle Cuba. Más tarde, en 1952, se adquiere el terreno de Carupá para convertirse en el actual Campo de Deportes.
Con los años, se sumaron la capilla, la biblioteca, los laboratorios, el departamento de orientación escolar y nuevas propuestas que dan cuenta de una educación integral: abierta a la ciencia, al arte y a la interioridad.
– 1980 –
Una transformación al servicio del presente y el futuro.
La década del 80 trajo consigo importantes desarrollos edilicios impulsados por el Hermano Eugenio Magdaleno: una torre de ocho pisos, nuevos espacios administrativos, residencias para los Hermanos, una capilla, pileta climatizada y un polideportivo bajo el patio central, que permitió resignificar el uso del espacio escolar.
Lejos de detenerse, el colegio siguió apostando a crecer. En 1966 se concretaba un nuevo sueño: el nacimiento del Nivel Inicial en una casona de la calle Arcos.
En 1977 se traslada a la calle Cuba 2252. A partir de 2009, ese sueño siguió creciendo y, con el acompañamiento del Hermano Teófilo Martínez, comenzó a gestarse un proyecto innovador y profundamente respetuoso de las infancias.
En 2019, ese anhelo se plasmó en un edificio de cinco pisos en Cuba 1761, donde hoy se desarrolla el proyecto Abrazando Infancias, con propuestas pedagógicas activas, centradas en el juego, el afecto y el aprendizaje significativo.
Una misión animada por quienes dejan huella
A lo largo de más de un siglo, muchos Hermanos dejaron una impronta imborrable: Pedro Gabriel, Enrique Marcelo, Veremundo, Teófilo Senosiaín, Eugenio Magdaleno, Gabriel Villacé, Félix Ortega, Eutimio Rubio Sáez, Teófilo Martínez, Agustín Isla Lucio, Marcelo de Brito y Horacio Bustos, entre tantos otros.
Con estilos diversos, todos compartieron un mismo espíritu: educar desde el corazón, con apertura y fidelidad al carisma de Champagnat.
– 2000 –
En el año 2020, un nuevo capítulo se abrió en la historia institucional: por primera vez, la Dirección General del Colegio fue asumida por laicos, marcando un hito en el camino de corresponsabilidad y continuidad del carisma marista.
Este paso, lleno de confianza y visión de futuro, reafirma que la misión educativa iniciada por los Hermanos sigue viva y fuerte en manos de toda la comunidad.
110 años después… seguimos caminando
El Colegio Marista Manuel Belgrano es, hoy, una comunidad viva, amplia y diversa que alberga a más de 1600 estudiantes, un equipo docente comprometido, familias presentes y una espiritualidad que sigue siendo faro y motor. Una escuela que honra sus raíces maristas, que valora la memoria, que dialoga con el presente y que se proyecta hacia el futuro con esperanza.
Celebrar estos 110 años es abrazar una historia llena de rostros, de sueños y aprendizajes compartidos. Es agradecer por cada paso dado y renovar la vocación de seguir caminando juntos, como comunidad educativa marista, en el corazón de Buenos Aires.
¡Felices 110 años, Colegio Marista Manuel Belgrano!
Gracias por ser hogar, escuela y espacio de encuentro durante más de un siglo.





